La rutina de las vacas se basa en los cuatro pilares del bienestar animal de AENOR, cuidando cada detalle en cada uno de ellos
Día a día de una vaca lechera

Las vacas lecheras

Las vacas lecheras1 (frisonas) son unos animales sociables. Tienen un patrón de rutinas muy marcado, que les proporciona calma y seguridad. Además, dependiendo de su carácter, entre ellas establecen un nivel jerárquico, escogiendo vacas más fuertes como líderes, y las más sensibles son seguidoras. Establecen vínculos entre ellas, reconociéndose y siendo capaces de echar en falta a otro animal que no esté presente.

Tienen las pupilas horizontales, por ello, tienen problemas para visualizar las vallas (verticales) pudiendo llevarse algún coscorrón. Otro dato curioso: necesitan beber una cantidad muy elevada de agua (8% de su peso aproximadamente, pesando 800 kg cada una), y en un día, pueden pastorear de 4 a 14 horas, ¡Llegando a caminar 4 km!

La rutina

Las vacas tienen una rutina2 establecida por horarios. A primera hora de la mañana (sobre las 6:00) las vacas se despiertan y se desplazan a la sala de ordeño. Allí se les retira la leche que han producido durante la noche. A la vaca le supone un alivio, ya que se siente mejor tras liberar la leche. Inmediatamente después, se desplazan a la zona de comida, donde podrán relacionarse: se rascan, se cuidan… todo ello al aire libre.

Tras la comida, la vaca puede estar rumiando entre 6 y 9 horas en un día, tumbada en su cubículo personal, especialmente diseñado para el bienestar del animal. Esta rutina puede repetirse de 2 a 3 veces al día, en función de las necesidades del propio animal y su adaptación al día a día.

Cuando los animales se dirigen a la sala de ordeño o descansan en el patio, los operarios realizan tareas de limpieza en los cubículos. Además, los veterinarios responsables cuidan de ellas observando su comportamiento y su estado de salud, asegurando que las vacas están en correctas condiciones y tratando inmediatamente a aquellas que lo necesiten.

Un aspecto importante es la presencia del calor que hace en los meses de verano: en las instalaciones se encuentran diversos ventiladores y aspersores, que por ejemplo en el momento de la comida, refresca al animal y le permite soportar las altas temperaturas. Obviamente, contando con zonas de sombra y en el caso de las noches de invierno, sistemas de calefacción.

Por lo tanto, la rutina de las vacas se basa en los cuatro pilares del bienestar animal de AENOR: buenas instalaciones, la buena alimentación, buena salud y comportamiento apropiado, cuidando cada detalle en cada uno de ellos, para asegurar que los animales tienen un modo de vida correcto y así, ofrecer un producto de calidad a los consumidores.

1 Ana C. Strappini A, Carmen Gallo S, Hedie Bustamante D, Marianne Werner B, Pilar Sepúlveda V., Ricardo Valenzuela L. Manual de Manejo y Bienestar de la Vaca Lechera. Valdivia, Chile: 2018. ISBN 978-956-393-759-6

2 Diario de una vaca lechera [Internet]. Calidad Pascual; 06/09/2018 [Acceso el 03/06/2019]. Disponible en: www.calidadpascual.com/cerca-de-ti/diario-de-una-vaca-pascual-