Variedades de la nata y para qué se utiliza cada una
La nata. ¿Qué es?

Se entiende por nata al producto lácteo rico en materia grasa que se obtiene de la leche, con un contenido mínimo de materias grasas lácteas del 10%. Se trata de un ingrediente, de tonalidad blanca o amarillenta, muy valorado en la cocina, por su sabor y versatilidad, clasificado en función de distintos criterios como su origen, proceso de elaboración y composición.

Cómo se obtiene la nata

El proceso de obtención de la nata comienza con la llegada de la leche cruda a la fábrica, que ha de ser procesada inmediatamente después su recepción para optimizar el proceso de desnatado posterior. Este proceso permite separar la parte magra o leche desnatada, de la parte grasa o nata.

Una vez obtenida la nata se procede a su estandarización para ajustar su contenido graso y se somete a un tratamiento térmico en función del tipo de nata que se desee obtener. Así, podemos encontrar en el mercado nata pasteurizada, esterilizada o UHT.

La nata también puede ser sometida a un proceso de homogeneización, que permite la distribución uniforme de la grasa, aumentando la viscosidad y confiriéndole a la misma una apariencia más brillante y atractiva.

Variedades de nata

La nata se clasifica en base a distintos criterios tales como su origen, proceso de elaboración, composición o tratamiento higiénico y de conservación a la que es sometida.

Así, por su origen se denomina nata o nata de vaca al producto obtenido exclusivamente a partir de leche de vaca, pudiendo elaborarse a partir de leche procedente de otras especies animales (oveja, cabra o mezcla entre sí y con la de vaca) siempre y cuando se indique en su denominación1.

Al igual que la leche, la nata se puede clasificar en función del tipo de proceso térmico a la que es sometida confiriéndole distintos periodos de caducidad. Así, la nata pasteurizada debe consumirse en un máximo de 25 días, mientras que la nata esterilizada y la nata esterilizada UHT se establece un consumo preferente que no deberá exceder los 12 meses2.

En cuanto a su contenido graso, destacamos la doble nata con más del 50% de materia grasa, la nata, con un porcentaje de materia grasa de entre el 30 y el 50% y la nata ligera que contiene entre un 12 y un 30% de materia grasa1.

Así, podemos encontrar en el mercado nata líquida para montar o cocinar, que gracias a su contenido graso del 35%, es perfecta para obtener nata montada para la elaboración de multitud de postres. Suele someterse a un tratamiento UHT y se mantiene en condiciones de refrigeración para favorecer el montado y la estabilidad del producto. Por otro lado, la nata líquida para cocinar con un 12% de materia grasa3 resulta ideal para platos salados, ya que aporta cremosidad y untuosidad a recetas como salsas y cremas.

Por último, la nata puede ser batida o montada, en cuyo caso se incorpora aire u otros gases inocuos para aumentar su estabilidad.

1Orden de 12 de julio de 1983 por la que se aprueban las normas generales de calidad para la nata y nata en polvo con destino al mercado interior.

2Bonet Serra B, Dalmau Serra D, Gil Canalda I, Gil Gregorio P, Juárez Iglesias M, Matía Martín P, et al. Leche, nata, mantequilla y otros productos lácteos. [Internet] Federación Nacional de Industrias Lácteas [acceso 11 de enero de 2019] Disponible en: http://www.lacteosinsustituibles.es/p/archivos/pdf/monografia_leche_nata_mantequilla_otros.pdf

3Leche Pascual. Leche y derivados lácteos [Internet]. Calidad Pascual [acceso 11 de enero de 2019]. Disponible en: https://www.lechepascual.es/productos/natas/