Un vaso de leche entera, semidesnatada o desnatada sin lactosa de 200 ml aporta 220 mg de calcio, lo que permite alcanzar el 28% de los requerimientos diarios de este nutriente
Leche sin lactosa. Ventajas

Una de las principales fuentes de energía de nuestra alimentación son los hidratos de carbono, como el almidón, la sacarosa y la lactosa. Así, la leche posee alrededor de un 5 % de lactosa, siendo prácticamente el único azúcar de la leche. Además, la leche y los derivados lácteos son una importante fuente de lípidos, proteínas, vitaminas y minerales, especialmente calcio1.

La intolerancia a la lactosa es la incapacidad para metabolizar este hidrato de carbono. En este sentido, la leche sin lactosa constituye una opción adecuada para aquellas personas que no pueden digerir la lactosa y que, de esta manera, no tengan que renunciar a la leche de siempre.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa hace referencia a la aparición de síntomas clínicos originados por la malabsorción de la lactosa. Así, la lactosa es un disacárido presente en la leche de todos los mamíferos que se hidroliza por la acción de la enzima lactasa en galactosa y glucosa.

Cuando la lactosa no es hidrolizada ésta llega al colon, donde es fermentada por la acción de la flora bacteriana dando lugar a la formación de sustancias volátiles y gases. Estos compuestos son los responsables de la aparición de síntomas como dolor y malestar abdominal, flatulencia, náuseas e incluso vómitos1.

El manejo terapéutico de la intolerancia a la lactosa consiste en reducir o evitar los síntomas causados por la malabsorción de la lactosa, manteniendo un adecuado aporte de los nutrientes presentes en la leche y los derivados lácteos. Además, se debe prestar especial atención a la ingesta de calcio con el fin de asegurar una densidad mineral ósea adecuada y prevenir la aparición de ciertas enfermedades en la edad adulta como la osteoporosis2.

¿Qué aporta la leche sin lactosa?

Para aquellas personas que sufren intolerancia a la lactosa, constituye una importante herramienta para asegurar un adecuado aporte de macro y micronutrientes como el calcio.

Así, un vaso de leche entera, semidesnatada o desnatada sin lactosa de 200 ml aporta 220 mg de calcio, lo que permite alcanzar el 28% de los requerimientos diarios de este nutriente.

En definitiva, gracias a la gran variedad de alternativas a disposición de los consumidores, las personas con intolerancia a la lactosa pueden incluir en su alimentación de 2-4 raciones al día de lácteos sin lactosa3.

1 Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD). Puesta al día en común en la intolerancia a la lactosa. FEAD; 2017 [Internet] [acceso 12 de marzo de 2019] Disponible en: http://senpe.com/documentacion/privado/7-puesta-al-dia-en-comun-en-la-intolerancia-a-la-lactosa.pdf

2 Infante Pina D, Peña Quintana L, Sierra Salinas C. Intolerancia a la lactosa. Acta Pediátrica Española 2015;73(10): 249-258

3 Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC). Guías alimentarias para la población española; la nueva pirámide de la alimentación saludable. Madrid: SENC; 2016.