La incorporación de lácteos supone un avance importante ya que además de aportar nutrientes, mejora y enmascara ligeramente el sabor
Motivar a los niños a consumir verduras con lácteos

«Pues te lo comes para cenar».

Así se acaban muchas discusiones cuando toca comer verduras y hay niños en casa.

¿Por qué a los niños no les gustan las verduras y hortalizas?

El rechazo por los sabores amargos (característicos de algunas verduras y hortalizas) en los niños viene determinado por un carácter genético: los receptores de este sabor están más acentuados en este segmento de población. Los niños reciben estímulos frente al amargo de una manera más intensa que un adulto y por ello, puede generar una sensación menos agradable en los pequeños1.

Con el paso de los años, estos receptores se disminuyen en número y por lo tanto se pasa a aceptar mejor estos alimentos, por lo que se aumenta el consumo de verduras1.

Dentro de las hortalizas con más componentes amargos encontramos el brócoli, coles de Bruselas, alcachofas, berenjena, pepino… Por ello, es recomendable introducirlas progresivamente, en pequeñas cantidades e intentando asociarlo a experiencias positivas: el aprendizaje es un factor vital en este periodo1.

También es muy importante no generar situaciones negativas frente al consumo de verduras y hortalizas. Si el pequeño no quiere comer el plato, con paciencia, se puede intentar unos minutos después, con calma, para evitar el refuerzo de la asociación negativa al sabor2.

Inclusión de lácteos en los platos de verduras y hortalizas

Crear platos divertidos y apetecibles para los más pequeños es un buen comienzo. La incorporación de lácteos supone un avance importante: ya que además de aportar nutrientes, mejora y enmascara ligeramente ese temido sabor amargo y les ayuda así a ir acostumbrándose poco a poco a los distintos sabores.

Bechamel, queso, nata, yogures y leche… son ingredientes que pueden ayudar a adquirir un mejor sabor al plato. Aunque, por otro lado, es importante recalcar que son acompañantes: la principal protagonista debe ser la verdura.

A continuación, proponemos diferentes ideas para incorporar lácteos a las verduras y hortalizas y conseguir hacerlas más apetecibles:

Lasaña de brócoli

  • 12 placas de lasaña
  • 1 cebolla
  • 1 litro de leche
  • 300 g de brócoli
  • 50 g de harina
  • 50 g de mantequilla
  • Una cucharada de aceite de oliva
  • Queso rallado (al gusto)
  • Una pizca de sal

Primero cocemos el brócoli durante 10 minutos (hasta que esté tierno) y escurrimos.

Para la bechamel incorporamos en una sartén dos cucharadas soperas de aceite y la mantequilla. Agregamos la harina para que forme una masa espesa y progresivamente añadimos la leche para que se vaya incorporando a la mezcla poco a poco.

Pochamos la cebolla a fuego medio, y cuando esté transparente agregamos el brócoli, además de la sal y pimienta a gusto. Mezclamos con la bechamel.

Programamos el horno para que se vaya precalentando a 200ºC.

Se han de seguir las instrucciones de las placas de lasaña para prepararlas, después alternamos capas de pasta con el brócoli y bechamel (recomendación de 4 capas) terminando por bechamel. Esparcimos por encima queso rallado al gusto y hornear 20 minutos a 200º. ¡Ya está lista esta irresistible lasaña!

Más ideas

  • Quiche de hortalizas
  • Quiche de zanahoria, calabacín y jamón cocido
  • Croquetas de calabaza con queso
  • Patatas rellenas con brócoli y bechamel
  • Magdalenas de queso y brócoli
  • Nuggets de coliflor
  • Pizzas de berenjena
  • Crema de verduras
  • Sopa de verduras con leche
  • Musaka

 

 

 

 

 

1 Sánchez-Muniz, RANF, 2013

2 Ramos-Pául Rocío, Torres Cardona Luis. Mi hijo no come. Aguilar. 2010