Los rumiantes tienen un papel fundamental en el ecosistema. Controlan la población vegetal y facilitan abono al terreno
Rumiantes. Origen y evolución

Según la RAE, los herbívoros se definen de la siguiente manera: “Dicho de un animal: Que se alimenta de vegetales, y más especialmente de hierbas.” Este grupo de animales se encuentran en el segundo escalón de la pirámide trófica, por encima de los productores y por debajo de los carnívoros.

Su papel en el ecosistema es el de controlar la población vegetal, evitando sobrepoblaciones de estas, además de facilitar abono al terreno. Como cualquier ser vivo, cumplen una función muy importante en el ecosistema.

Rumiantes

Dentro de este grupo, encontramos a los rumiantes definidos por la RAE como: “Dicho de un mamífero: Del grupo de los artiodáctilos patihendidos que se alimentan de vegetales, carecen de incisivos en la mandíbula superior y tienen el estómago compuesto de cuatro cavidades; p. ej., el camello, el toro, el ciervo, el carnero, la cabra.”

Origen

Aparecieron hace aproximadamente 50 millones de años, cuando el clima ya se había enfriado y aparecieron bosques templados. Cuando surgieron estos primeros grupos de rumiantes, eran del tamaño de un conejo1.

La primera especie de ganado en ser domesticada fue la cabra, aproximadamente en el 8000 a. C. en la Medialuna Fértil del Cercano Oriente. La cabra fue domesticada inicialmente para suministrar carne a poblaciones humanas congestionadas y florecientes cuya caza había agotado grandes poblaciones de presas en la naturaleza. La mayoría de las otras especies de rumiantes domesticados fueron controlados por el ser humano alrededor del 2500 a. C.1.

Evolución

Estos animales consumen alimentos ricos en celulosa, hemicelulosa y pectinas, por lo que tienen que tener un sistema digestivo preparado para poder degradarlas (cosa que los humanos no podemos conseguir)2.

Para ello, la evolución ha dado como resultado un grupo de animales capaces de albergar en su estómago una población microbiana compuesta por bacterias, protozoos y hongos, capaces de transformar esta celulosa en nutrientes indispensables para los animales. Este estómago está compuesto por 4 partes: el retículo (red o redecilla), el rumen (panza), el omaso (librillo) y el abomaso (cuajar)2.

En el estómago del rumiante se crea y se mantiene las condiciones ideales para el crecimiento y multiplicación de estos microorganismos, convirtiéndose en un “gigantesco medio de cultivo líquido”. Las condiciones incluyen: aporte de nutrientes, anaerobiosis, pH, presión osmótica, temperatura, fácil acceso de los microorganismos al alimento. Un hotel 5 estrellas para la microbiota2.

Los recién nacidos, adquieren esta flora por el contacto directo con otros bovinos o bien por contacto indirecto a través de elementos como forrajes o agua de bebida2.

Una vez degradado parcialmente el alimento, pueden quedar partes de vegetales que la microflora no haya podido “atacar”, por lo que vuelve de nuevo a la boca para que sea triturado. A este hecho se le denomina rumia. El tiempo de remasticación depende del tipo de dieta, aproximadamente de 40 a 60 segundos por bolo. Finalmente, el bolo remasticado vuelve al estómago donde será de nuevo digerido2.

Así, la mayor adaptación de los rumiantes ha sido el rumen, lo que les ha permitido evolucionar y llegar a lo que son hoy en día.

1 Hackmann, T. J., & Spain, J. N. (2010). Invited review: Ruminant ecology and evolution: Perspectives useful to ruminant livestock research and production. Journal of Dairy Science, 93(4), 1320–1334. doi:10.3168/jds.2009-2071

2 Fisiología Digestiva y Metabólica de los Rumiantes – Relling y Mattioli – Fac. Cs. Veterinarias. UNLP.